¡Bien! ¡La Comunidad de Madrid y los sodomitas, condenados!

La justicia da la razón al colegio Juan Pablo II de Alcorcón y condena a la Comunidad de Madrid. Es el primer gran mazazo que recibe la LGTBI de esta Comunidad. La sentencia no admite recurso. Recordamos que el colegio fue la primera entidad multada por la LGTBI… por el PP de Rajoy, de Aguirre, de Cifuentes y… de todos los anteriores de dicho partido, que no se olvide ni se confunda, que en asunto como este no hay diferencia alguna con C,s el PSOE y Podemos… bueno, ni en casi nada.

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Fue en el inicio de curso 2016-2017 cuando el director del colegio Juan Pablo II de Alcorcón en una carta dirigida a las familias de su centro de ideario católico, criticó la ley aprobada en el mes de Julio del mismo año por la Comunidad de Madrid. Ni el colegio ni la institución titular, la Fundación Educatio Servanda, recibieron queja alguna de ninguna familia del centro, sin embargo la misiva llegó a determinados  medios de comunicación que iniciaron una feroz campaña contra el colegio, su director y la institución titular.

Pocos días después, la Consejería de Educación inspeccionó minuciosamente al colegio sin encontrar motivo alguno de incumplimiento de ninguna normativa bajo su tutela. Tampoco la fiscalía encontró ningún ilícito penal “…al no rebasar los límites del derecho constitucional a la “libertad de expresión”, y concretamente a la “difusión de ideas u opinión”, pudiendo revestir las manifestaciones contenidas en la carta del Director, expresiones desafortunadas e inapropiadas pero sin que de las mismas resulte discurso del odio o a la violencia”.

Aún con todo, la Consejería de Políticas Sociales, haciendo uso del régimen sancionador incluido en la propia ley que prevé sanciones de hasta 45.000 €, multó al director que tuvo que pagar 1.000 €.

Ni el director ni la Fundación Educatio Servanda, se conformaron con asumir una sanción, que no por ser menor económicamente dejaba de vulnerar derechos fundamentales de las personas. Por ello Educatio Servanda decidió hacerse cargo de las costas judiciales y llegar hasta el último extremo para defender unos derechos que son de todos, planteando incluso la inconstitucionalidad de la ley.

Carlos Martínez

Tras los necesarios recursos administrativos, llegó el turno de los juzgados donde quedó visto para sentencia el día 2 de Octubre. En el día de ayer se ha conocido la sentencia que condena a la Comunidad de Madrid a la devolución a Carlos Martínez de la sanción más los intereses y a las costas del proceso que serán ponderadas por el propio juzgado.

En la demanda interpuesta se pone de manifiesto que se  han violado los “derechos fundamentales a la libertad de expresión y difusión de pensamiento, ideas y opiniones y de comunicación, así como los derechos fundamentales a la libertad ideológica y religiosa, el derecho a  la objeción de conciencia y el así como la violación del derecho fundamental a la libertad de enseñanza”. De la misma manera, se argumenta en el recurso la “violación de las libertades de pensamiento, de conciencia y de religión, el derecho de los centros escolares a tener un carácter propio, así como también el derecho de los padres a que los hijos reciban la formación religiosa y moral de acuerdo a sus convicciones, así como también una violación de las libertades relativas a la educación y la enseñanzaderechos todos ellos reconocidos en no menos de diez artículos diferentes de nuestra Constitución, de la declaración Universal de Derechos Humanos, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales.

La sentencia judicial, que ya es firme, pone de manifiesto que la “la propia Administración reconoce que el actor lo que ha emitido es una crítica a la Ley 3/2016 (FD 1º de la Orden de 19 de septiembre de 2017), y en este punto la doctrina constitucional relativa a la garantía constitucional del derecho fundamental a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas u opiniones no sólo mediante la palabra o el escrito, sino también mediante cualquier otro medio de reproducción, sostiene que desde la perspectiva del derecho a la libertad de expresión, la formulación de críticas, por desabridas, acres o inquietantes que puedan resultar no son más que reflejo de la participación política de los ciudadanos y son inmunes a restricciones por parte del poder público, salvo si lo expresado solamente trasluce ultraje o vejación. Siendo esto así, el contenido de la carta del recurrente, y las expresiones descontextualizadas por la Administración, lo que reflejan es el desacuerdo del recurrente con una norma jurídica

Juan Carlos Corvera

Y remata “la conclusión ha de ser la estimación del presente recurso contencioso-administrativo, lo que hace innecesario el examen de otras cuestiones así como el planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad expuesta en el último fundamento de la demanda,” procediendo “formular expresa imposición de costas

El presidente de Educatio Servanda, Juan Carlos Corvera ha manifestado su “satisfacción porque se ha reconocido el atropello de no menos de diez derechos fundamentales de las personas y el agradecimiento a todos los que nos han ayudado económicamente a seguir adelante con un proceso judicial en el que hemos tenido que emplear más de diez veces el montante de la sanción”.

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4 thoughts on “¡Bien! ¡La Comunidad de Madrid y los sodomitas, condenados!”

  1. ¡Qué vergüenza!, y esa fue Cristina Cifuentes, la hija del general, un torpedo como otros muchos que le metieron al PP bajo la línea de flotación y el día que empiecen a estallar ya veremos a dónde va lo que queda del partido

  2. Es cuento menos Providencial que, llevando este centro el nombre que lleva, dicha resolución ha llegado cuando se cumplían 40 años de ser nombrado Papa Juan Pablo II. Es igualmente de agradecer que, por una vez, la justicia se ponga del lado de las personas que tenemos Fe. Gracias por el artículo!

  3. … “un torpedo como otros muchos que le metieron al PP”.
    ¡NO! Ni a AP ni al PP le metieron ningún torpedo: los colocó (colocaron) solitos.
    Desde Fraga el PP era liberal masónico en su cabeza y eso llegó no solo a los mandos intermedios sino a casi todos los de la estructura de mando.
    No querer verlo es engañarse.

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